La fintech que vive en WhatsApp: la apuesta de Chain por las microempresas


Después de más de una década construyendo startups, Mel Cruz aprendió algo que muchos fundadores descubren demasiado tarde: una empresa solo funciona si quienes la construyen también están bien.
Hoy, en su tercera compañía, decidió hacer las cosas distinto. Esa búsqueda de construir con más claridad, tanto en lo personal como en la cultura del equipo terminó convirtiéndose en Chain.
Mel también ha sido una voz activa hablando sobre los desafíos de construir empresa siendo mujer en tecnología. Para ella, la visibilidad importa: no solo en marzo, cuando se habla de mujeres en el ecosistema, sino durante todo el año.
Chain es una herramienta que convierte WhatsApp en un asistente financiero para pequeños negocios de servicios. A través de inteligencia artificial, permite crear cobros, enviar links de pago y entender el flujo de efectivo sin necesidad de ser experto en finanzas.
Pero detrás del producto hay algo más personal: volver a empezar después de cerrar una empresa, aprender a lidiar con el síndrome del impostor y construir una compañía que pueda cambiar la manera en que miles de pequeños negocios manejan su dinero.
Esta es tu tercera compañía. ¿Qué ya no haces hoy que sí hiciste en la primera?
El cambio más grande ha sidopersonal.
En mi primera compañía muchas veces pasé por encima de mí misma. Pretendía estar bien mental, física y emocionalmente solo por seguir adelante, como si esa fuera la única manera deconstruir una empresa. Con el tiempo entendí que eso manda una mala señal al equipo. Parece que el fundador tiene que aguantar todo.
Hoy soy mucho más consciente de cuando no estoy bien. Si estoy enferma, me voy a mi casa. Si necesito parar, paro. Porque una compañía no funciona si el founding team no está bien.
También cambió algo importante en cómo tomo decisiones con el equipo. Antes me costaba mucho más decidir cuándo contratar o cuándo dejar ir a alguien. Hoy entiendo que esas decisiones también son parte de cuidar la cultura de la empresa.
Creo que también soy mucho más paciente con los procesos. Antes quería que todo pasara rápido, que el crecimiento fuera inmediato. Con el tiempo aprendes que construir empresa toma tiempo y que muchas cosas solo se entienden después de atravesarlas.
Pero al mismo tiempo soy menos tolerante con ciertas dinámicas dentro del equipo. Cuando algo afecta la cultura o la manera en que trabajamos, hoy soy mucho más clara y directa para resolverlo.
Y también cambió mi forma de ver el liderazgo. Hoy me importa mucho que las personas que trabajan con nosotros puedan crecer dentro de la empresa, desarrollar su talento y eventualmente cumplir sus propios sueños. Al final, construir una compañía también es crear un espacio donde otras personas puedan desarrollarse.
Cuéntanos qué es Chain y qué problema están resolviendo.
Chain convierte WhatsApp en un asistente financiero para pequeños negocios de servicios.
Tenemos un asistente de inteligencia artificial integrado en WhatsApp que permite crear cobros, enviar links de pagoy recibir pagos sin que el cliente tenga que salir del chat.
Pero lo más interesante es que el asistente también traduce la información financiera en un lenguaje cotidiano.Le da al dueño del negocio insights sobre su flujo de efectivo o su cobranza sin que tenga que convertirse en experto en finanzas.
La realidad es que para muchos pequeños negocios la operación ya vive en WhatsApp: ahí gestionan citas, hablancon clientes, envían comprobantes y coordinan pagos. Chain lo que hace es llevar la gestión financiera al mismo lugar donde ya ocurre el negocio.
Creemos mucho en construir para esa base de negocios que generan una derrama económica enorme, pero que muchasveces no tienen herramientas digitales para gestionar su dinero.
¿Quién es hoy su cliente ideal?
Estamos muy enfocadas en negocios de servicios, especialmente dentro de la industria de wellness. Tenemos nutriólogos, psicólogos, fisioterapeutas, estudios de yoga, CrossFit, estilistas… en general profesionales independientes o microempresas con menos de diez personas.
Son negocios que ya están formalizados y bancarizados, pero que no tienen herramientas para gestionar suflujo de efectivo.
El problema es que todo termina pasando por WhatsApp: citas, atención a clientes, comprobantes de pago. Y llega un punto donde es imposible tener visibilidad clara de lo que está pasando. Chain busca integrarse justo ahí, en la herramienta donde ya operan todos los días.
¿Cómo están evolucionando el producto ahora que ya entienden mejor a sus usuarios?
Para nosotras el gran reto ahora es demostrar que podemos crecer. Queremos que el producto llegue a muchas más personas y seguir mejorando la experiencia de nuestros usuarios.
También estamos trabajando en una evolución importante del producto. Hoy Chain permite hacer cobros, pero lo que queremos es que también puedas hacer pagos desde la misma herramienta.
Si tu terapeuta te cobra con Chain, pagas con Chain. Pero también queremos que puedas usarlo para pagar a otras personas, incluso cuando no te estén cobrando directamente desde la plataforma.
La idea es que Chain se convierta en una herramienta financiera completa para pequeños negocios.
En LinkedIn has hablado bastante sobre el síndrome del impostor y la presión que muchas veces sienten los fundadores. Después de más de diez años construyendo empresas, ¿por qué crees que ese sentimiento no desaparece?
Creo que cuesta mucho el autorreconocimiento. Muchas veces haces lo que haces porque te divierte o te apasiona, y no necesariamente te detienes a verlo como algo extraordinario.
Yo no creo que el síndrome del impostor desaparezca. Lo que he aprendido es a hackearlo. Y la manera en que lo hago es reconociendo a otras personas.
Por ejemplo, soy la porrista número uno de mi socia. Hablo de ella con mucha admiración porque veo todo lo que ha construido: su capacidad para resolver problemas, la forma en la que piensa producto y la claridad con la que toma decisiones difíciles. Y en algún momento me espejeo en eso y pienso: si alguien como ella decidió construir conmigo, probablemente yo también soy capaz de hacer esto.
Ese ejercicio me ayuda a recordarme que sí soy lo suficientemente buena para construir lo que estamos construyendo.
¿Qué responsabilidad sientes hacia otras mujeres que están construyendo? ¿Qué crees que ayudaría a que hubiera más?
Creo que la visibilidad es fundamental.
Hace poco escribía en LinkedIn algo que todavía me hace pensar mucho: muchas veces las historias de mujeres queestamos construyendo empresas se cuentan en marzo. Pero ¿por qué no se cuentan en noviembre? ¿O en julio?
Yo en julio sigo siendo mujer, sigo trabajando en tecnología y sigo siendo founder. No cambia nada de marzo ajulio. Sigo siendo la misma persona construyendo empresa.
Por eso creo que es importante que esas historias se cuenten todo el año, no solo en ciertos momentos. No tantopor nosotras o por nuestros negocios, sino por las niñas, adolescentes o jóvenes que vienen detrás. Cuando creces sin ver mujeres fundando empresas,levantando capital o dirigiendo compañías tecnológicas, simplemente no aparece en tu radar como una posibilidad.
Cuando empiezas a ver esos ejemplos, algo cambia. De repente se vuelve imaginable.
También siento una responsabilidad personal en cómo construimos. Si lo hacemos bien, si nuestras empresas crecen yfuncionan, eso ayuda a que la siguiente mujer que llegue a hablar con inversionistas o a levantar capital tenga una conversación un poco más fácil.
Muchas veces las primeras en llegar aciertos espacios tienen que abrir camino en condiciones más difíciles. Tocanmás puertas, reciben más preguntas, enfrentan más dudas. Pero si ese camino se abre, después otras pueden recorrerlo con menos fricción.
Y más allá de la visibilidad, creo que necesitamos construir más comunidad entre mujeres que están emprendiendo.Espacios donde podamos compartir experiencias, errores, aprendizajes ya poyarnos de forma real.
Porque cuando una mujer ve que otra ya pasó por ese camino y logró construir algo, también empieza a pensar: talvez yo también puedo hacerlo.
Para Mel, esa idea de abrir camino para otros también está presente en la manera en que piensa su propia empresa.Más que construir solo una fintech, le interesa crear herramientas que realmente formen parte de la vida cotidiana de los pequeños negocios.
Y ahí aparece una forma muy simple de medir si lo están logrando.
Cuando un producto se vuelve parte del lenguaje
Mel tiene un sueño sencillo para medir el éxito de Chain.
Dice que sabrá que lo lograron cuando esté sentada en un restaurante en la Condesa y escuche en la mesa de al lado a alguien decir: “Págalo tú y te mando un Chain.”
Ese momento, cuando el producto deja de ser una aplicación y se vuelve parte del lenguaje cotidiano es el tipo de penetración que muchos fundadores persiguen. Y también el tipo de impacto que Chain espera tener entre miles de pequeños negocios que hoy gestionan su dinero desde un chat.
Si eso ocurre, Chain habrá logrado algo que pocas fintech consiguen: convertirse en parte del lenguaje cotidiano de quienes realmente mueven la economía.
Entrevista realizada por: Eduardo Hernández, Head de Startup Avenue en Volcano Summit y Partner en Leapstart, donde impulsa el crecimiento de startups y el desarrollo del ecosistema emprendedor. Ex-emprendedor del sector asegurador, ha participado activamente en iniciativas como Startup Weekend, Emprendedores Anónimos, Hackers/Founders y Magma Partners.
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